Quizás, es más bien reciclaje...
Seguro que pocos sabrán mi afición por escribir, en general historias cortas (o no) y no siempre sencillas.
Poseo más de tres 'Diarios' mal llamados 'Blogs' en los cuales cada vez escribo menos, supongo que 'quien mucho abarca poco aprieta'.
La cuestión no es que lo haga bien o mal, con faltas o con malas expresiones, aunque cabe decir que lo principal de un escrito es que se sepa leer y entender.
Los dos pilares principales son las ganas de hacerlo y la constancia.
El ego como bien se dice es el enemigo, ya que si fuera por él sólo escribiríamos para que los demás nos leyeran para ensalzar nuestra esencia y alimentarlo.
Es más, en cuanto tenemos conocimiento de que no nos lee nadie dejamos de hacer las cosas, arrinconándonos y con aptitud depresiva diciendo ¿Para qué lo hago?
Las cosas hay que hacerlas porque uno quiere, no para alguien o algo. Si me apetece escribir lo hago por mí, porque disfruto con ello independientemente del resultado.
Todo lo que me provoque un esfuerzo, seguro que puedo prescindir de hacerlo, ya que no estoy dando lo que quiero ni recibiré lo mismo a cambio. Aunque en todo hay excepciones.
Todo este planteamiento viene en relación a trascender aun más, exigirme más. De hacer algo más grande.
Pero para ello hacen falta constancia y ganas, algo que parece vaya subido en ascensor. En ocasiones la inspiración te sale por las orejas y en otras lo destruirías todo, porque el ego está ahí pasando hambre, como si de un mal consejero se tratara.
Pero no hay que confundir ego con autoestima.
Uno se ha de saberse valorar positivamente y conocer las propias limitaciones.
Quizás la principal diferencia entre los dos, es que el ego es la exageración de la autoestima sobrevalorando todo lo demás.
Desde hace tiempo me planteo hacer algo más grande, una novela.
Pero siempre me asaltan dudas: 'esto se parece a...', 'esto no tiene sentido porque...', 'en esta historia hay un hueco...'
No creo que todo esté inventado, todos los días vemos algo nuevo que nos sorprende. Y sin embargo siempre pensamos que nos recuerda a algo o que se reaprovecha el pasado.
Nosotros mismos somos resultado de ese mismo procedimiento. Nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar, de hablar, etc. la vamos adquiriendo de otras generaciones, de otras personas. Queremos coger lo bueno de todo y quedarnos con lo que nos gusta.
¿Es acaso plagio? Quizás, es más bien reciclaje.
Como mejoraríamos si no nos sometiéramos a una continua revisión. Hay que aprender a no conformarse, a pulir nuestra esencia, a quitar lo que no nos gusta y buscar lo que nos alimenta y nos da fuerza.
Las palabras se las lleva el viento, las acciones son las que quedan. O quizás estas palabras queden para siempre en Google jejeje.
Y es que todo es un camino angosto y difícil. Si algo nos parece sencillo es que seguramente esa lección ya la hemos aprendido.
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